Responderles o Bloquearlos? Fe con valentía y el Silencio estratégico.

¿Hablar o Callar? Cómo Defender tu Fe sin Perder la Paz (ni los seguidores).

Vivimos en tiempos donde todo el mundo tiene una opinión… y una cuenta en redes sociales para gritarla. Si eres miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o en realidad cualquier tipo de creyente religioso, probablemente ya te ha tocado ver (o sufrir) alguna crítica, burla o ataque directo a lo que creemos.

Entonces surge la gran pregunta:

¿Debo responder o es mejor quedarme callado?

La respuesta es: depende. Sí, ya sé que suena a típico consejo de político, pero quédate conmigo, que aquí te explico cuándo hablar con valentía y cuándo aplicar el arte milenario del silencio estratégico (también conocido como “mejor no desgastarme con este personaje”).

¡No te quedes callado por miedo!

El silencio total, por miedo o comodidad, puede ser interpretado como indiferencia, debilidad o incluso conformidad ante las mentiras. En un mundo que normaliza lo ofensivo y desinforma con rapidez, quedarnos callados puede contribuir a que otros crean que no tenemos fundamentos, argumentos ni convicciones.

Defender nuestra fe con respeto, claridad y convicción es un acto de valentía, no de confrontación.

Hay momentos en que el silencio no es prudencia, es

omisión. Cuando ves a alguien difundir información falsa sobre tus creencias, burlarse o atacar principios que consideras sagrados, decir algo puede ser un acto de fe… y de amor.

Y también, como decía Winston Churchill (que no era apóstol, pero sabía lo que decía):

“El precio de la grandeza es la responsabilidad.”

Si tú sabes la verdad de algo, ¿por qué dejar que otros la distorsionen sin una respuesta? A veces, una explicación breve y respetuosa puede cambiar el rumbo de la conversación, inspirar a otros y ser justo lo que alguien necesitaba para fortalecer su fe (o para dejar de creer que somos una secta secreta de Utah que no puede tomar café, por ejemplo).

A veces la explicación será un poco más extensa, como en uno de mis Blogs anteriores, pero eso es necesario hacerlo cuando el ataque requiere una explicación más detallada. Aún así, uno sabe que ante los críticos rencorosos y sensibles (no ante los que realmente buscan la verdad de algo o tienen dudas sinceras), nada será suficiente.

Pero… ¡tampoco respondas a todo! A esto le llamamos en negociación: Silencio Estratégico.

No todas las críticas merecen tu energía.

Hay comentarios tan absurdos que ni la abuelita del barrio con tiempo libre querría discutirlos. Por ejemplo decir que mi Iglesia patrocina guerras o que mata niños por interés económico (simplemente locuras).

En comunicación estratégica, eso se llama “no alimentar al troll”, pero en términos espirituales es simplemente aplicar lo que hizo Jesucristo muchas veces: guardar silencio.

Cuando Pilato le preguntó si era rey, Jesús no respondió con un hilo de Twitter, ni con un video cool en IG, ni con un post de “15 pruebas de que soy el Hijo de Dios.” Solo guardó silencio.

Porque no todos los debates edifican.

Como dijo el presidente Russell M. Nelson:

“La contención es del diablo. El Salvador es la fuente de paz.”

Y ya lo advertía Barack Obama, en tono más moderno:

“No tienes que responder a cada crítica. A veces, el silencio es el mejor argumento.”

¿Entonces qué hago? ¿Hablar o callar?

Aquí te dejo una guía práctica tipo “test de revista” que aprendí hace algún tiempo.

• ¿La crítica es pública y está causando confusión?

Habla con claridad y respeto.

• ¿La persona que publicó parece más interesada en provocar que en entender?

Silencio estratégico, NEXT.

• ¿Sientes que podrías edificar o inspirar con tu comentario?

Ve y comparte tu testimonio.

• ¿Llevas más de 10 mensajes explicando y el otro solo quiere “tener la razón” y arrastrar seguidores?

Suelta el teclado. Ora. Vuelve a tu paz.

Otra pregunta útil:

¿Estoy respondiendo por amor a la verdad o solo por orgullo o deseo de “ganar” una discusión?

Y también, no dudes en expresar tu opinión cuando:

• Se difunde información falsa sobre tus creencias o Iglesia.

• Se ataca tu fe de forma pública e injusta.

• Hay personas sinceramente confundidas que podrían beneficiarse de tu testimonio y tus palabras.

Pero Milton, entonces a veces hay que Bloquearlos?

Bloquear a alguien en redes sociales está justificado cuando la confrontación se vuelve tóxica y ya no aporta nada positivo.

Aquí hay algunas situaciones en las que es razonable tomar esa decisión:

Ataques personales o insultos: Si la discusión dejó de ser sobre ideas y se convirtió en agresiones, burlas, humillaciones o falta de respeto.

Acoso o insistencia dañina: Cuando la persona no acepta límites a pesar de que los explicaste, insiste en provocar conflicto o busca lastimar a otros. Incluso si utiliza tu imagen sin autorización (a pesar de estar en redes sociales). Simplemente no hay que cruzar la raya.

Manipulación emocional: Si intenta hacer sentir culpable, chantajear o distorsionar tus palabras para generar más conflicto.

Polarización de Ideas Irracionales: Cuando las ideas se van a los extremos ilógicos ("tu Iglesia usa los diezmos para financiar el asesinato de niños palestinos en Gaza").

Si me explico? Entonces, en conclusión a este punto:

Bloquear no es "cobardía", sino un acto de autocuidado cuando el diálogo razonable e inteligente ya no es posible.

La enseñanza es bíblica incluso: "no eches perlas a los cerdos".

Ojo, esa frase ni de cerca la inventé yo, no se ofendan tampoco.

Consejos con espíritu (y un poquito de humor):

• No seas sarcástico… aunque sepas que podrías destruir con elegancia. No es la vía del Salvador (y además, el algoritmo castiga eso). La venganza no es nuestra. Todo cae a su tiempo (si, puritico Karma).

• No discutas con desconocidos a las 2 a.m. Ningún testimonio fuerte se edifica con los ojos rojos y el Wi-Fi inestable.

• Usa fuentes oficiales, no memes de dudosa procedencia con José Smith vestido de Jedi.

• Recuerda que no estás solo. Cada vez que defiendes la verdad con sinceridad, el cielo te respalda.

Testimonio silencioso, impacto eterno

A veces, tu mejor defensa no es un argumento, sino tu ejemplo de vida constante. Ahora, nadie es perfecto ni santo, pero todos estamos tratando de hacer nuestro mejor esfuerzo con la familia y circunstancias que tenemos.

Como dijo el élder Jeffrey R. Holland:

“Defendamos nuestra religión —con amor— cuando sea necesario, y seamos testigos valientes de Cristo en cada momento.” Ojo, eso no es fácil y la tentación de decirle a alguien unas cuantas verdades es muy fuerte.

Pero al final, la misión no es ganar discusiones.

Es ganar corazones.

Hazme el favor y comparte este blog con alguien que lo necesite (sí, ese primo que se pelea en Facebook con medio mundo).

#FeConValentía #SilencioSabio

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